«Una vez que se está dentro, no se puede salir» Shutter Island
(Alerta Sopilers)
Shutter Island fue una película lanzada a los cines el año 2010 que impresionó al público con su gran argumento y las impresionantes actuaciones de sus actores. El increíble papel realizado por Leonardo DiCaprio, en los zapatos del personaje «Teddy» Daniels, fue suficiente para dejarnos a más de uno de piedra en nuestro sillón. El guión fue escrito por Laeta Kalogridis basándose en la obra literaria de Dennis Lehane de 2003 con el mismo nombre. Dirigida por el conocido director de cine Martin Scorsese esta película tardará años en ser olvidada.
Encaja como un guante en nuestro apartado de blogs sobre psicología en el cine, pues casi toda la trama ocurre en un centro psiquiátrico de los años 50. Se sabe que fueron unos años complicados para la psicología y el oficio de sanar la mente, pues las dos grandes guerras del mundo dejaron a muchos con traumas y patologías difíciles de tratar. El mismo personaje principal Teddy estuvo en la Segunda Guerra mundial y vio las atrocidades realizadas por los nazis en los campos de concentración. Aunque le hagan creer a él, y también a nosotros los espectadores, que después de eso se hizo agente, no fue así. No es hasta el final de la película que nos enteramos que Teddy, después de terminar su intervención en la guerra, mató a su mujer tras descubrir que esta había ahogado a sus dos hijos. El estrés sufrido por la guerra tuvo que sumarse a ese nuevo golpe psicológico y quedó en un estado mental muy complicado. Los miembros del centro psiquiátrico en el que se encontraba intentaron montarle un escenario en el que él fuera un detective para tratar de ayudarle a superar sus traumas. Estos traumas hacían que no fuera consciente de nada de lo que había pasada y en cierto modo se negara a aceptarlos. Este es uno de los mecanismos de defensa más comunes que tiene el cerebro llevado a al extremo debido a las experiencias traumáticas. La negación la utilizamos para tratar de proteger el yo y reducir la ansiedad.
A demás de este trastorno por estrés postraumático, está bastante claro que el personaje Teddy padece un trastorno de tipo psicótico. Tiene alucinaciones y delirios constantes que los médicos tratan de reducirle sin que se de cuenta (poniéndole medicamentos en cigarrillos y cosas parecidas) y siente paranoia acompañada de un sentimiento de estar siendo perseguido todo el rato. Esta visión den mundo le hacen sospechar de todo el mundo y no fiarse de nadie, ni siquiera de su supuesto ayudante. Resulta irónico que en cierto modo tenga razón al sospechar de todos, pues todos están fingiendo para que él pueda creer todo el montaje. El hecho que tenga delirios y ansiedad de forma tan seguida hace que podamos plantearnos que el personaje tenga también algún tipo de esquizofrenia.
Una vez más una película que nos pone en la piel de una persona con una patología severa, para tratar de sentirnos identificados con él. Sobretodo por el hecho que hasta el final, nos creemos también toda la farsa. Algo increíble que me parece digono de mención es el final. Una vez Teddy se da cuenta de todo y consigue recordar las cosas horribles que ha hecho, los médicos le dicen que no es la primera vez que se da cuenta, pero que si vuelve a recaer ya no podrán hacer nada por ayudarle. Aunque en el libro queda bien claro que vuelve a caer, en el film no lo dejan del todo claro. Pudiera ser que recuperará su enfermedad, o que estuvieran tan dolido que quisiera fingirla para reducir su dolor. Como si seguir actuando como si no supiera nada, fuera a ayudarle a no pensar en ello, como otro mecanismo de defensa del yo.
Quien sabe si ahora mismo Teddy es consciente de su estado mental.
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