«¡Aquí está Jack!» El Resplandor


El resplandor fue una película estrenada el año 1980 de temática terror, producida y dirigida por Stanley Kubrick. Es considerada de las mejores películas de terror de la historia por muchos críticos de cine y todavía hoy se la recuerda por sus escenas míticas, como el niño que se encuentra a las dos gemelas yendo en triciclo, o Jack rompiendo una puerta con una hacha y exclamando: «¡Aquí está Jack!».



El argumento nos muestra una familia formada por una pareja de casados y su hijo pequeño. El padre es escritor, y acepta un trabajo como vigilante de un Hotel que queda incomunicado durante los fríos inviernos. Él acepta este trabajo por el dinero y porque quiere aprovechar el tiempo lejos de la sociedad para centrarse en escribir. 
El problema empieza con los rumores, que hablan de un supuesto vigilante anterior que perdió la cabeza en el hotel y asesinó a sangre fría a sus familiares. Podríamos decir que se trata de un hotel maldito o algo parecido, pero de hecho los personajes principales tienen síntomas de no tener la cabeza del todo amueblada, por decirlo así. Si a eso le sumamos el hecho que tuvieron que estar mucho tiempo alejados de la sociedad con poca comunicación, es comprensible en cierto modo que alguno de ellos acabara perdiendo la cabeza. En este caso, ese fue Jack. 


La mujer, Wendy, tampoco es demasiado feliz con su vida, y esto acelera el proceso de frustración de su marido, quien le echa la culpa de no poder concentrarse. Ella tiene pensamientos pesimistas y negativos, ha pensado en dejar ha Jack alguna vez pero nunca lo ha hecho. Tiene algunas dificultades para tomar decisiones importantes por su cuenta y siempre tiene que estar consultándole al esposo. Características básicas en un trastorno de personalidad por dependencia y un trastorno de ansiedad generalizada.
Jack, por su parte, es impulsivo, tiene ataques de ira a menudo y se obsesiona tanto por su trabajo que se niega a salir del hotel bajo ningún concepto. Bebe demasiado alcohol, por lo que parece tener algún tipo de dependencia y trastorno explosivo intermitente. 
Después de todo, nunca fueron la familia ideal para ir a vivir una temporada solos e incomunicados.

Esteve Ramon Canalda Boldú 

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